Prólogo
Vivir s tiempos del cambio» no resulta
nada fácil. Ni menos cuando se trata de amores. Tales
suelen ser las confusiones, angustias, desencuentros, frustraciones
y malentendidos, que se puede llegar a tener nostalgia por
aquellas épocas en que el amor y la pareja estable
eran asuntos distantes y distintos. Por un lado estaba la
familia, generalmente formada al amparo de intereses económicos
y, por otro, la relación amorosa.
En la Edad Media, pocos caballeros partían a la guerra
con un pañuelo perfumado por su esposa, pero antes
de cada batalla se daban ánimos impregnándose
del perfume de la dama que los esperaba ansiosa y llena de
pasión. Mientras tanto, la esposa llevaba la casa,
criaba hijos y esperaba con resignación.
Durante siglos padres y casamenteras se aplicaron con cuidado
extremo en formar parejas que, como su nombre lo indica, resultaran
homogéneas, equilibradas, serenas. ¡Pero llegó
la hora del amor y todo se complicó! ¿Quién
puede saber mejor que los padres lo que necesitan los hijos
para su futura felicidad? Sin embargo, en este siglo XXI no
hay manera de convencerlos, cada cual elije lo suyo y avanza
por el tortuoso camino del amor en los tiempos del cambio.
Afortunadamente, la psicóloga Eugenia Weinstein publica
periódicamente sus columnas en revista El Sábado
de El Mercurio, entregando pistas para sobrevivir en tamaña
tarea. Lo cierto es que son miles los lectores fieles y devotos
que se sienten identificados con sus textos. Ése es
sin duda uno de los grandes méritos de la autora.
Lograr esa empatía no es sencillo y quizás hay
sólo dos caminos posibles: que lo escrito conlleve
un conjunto de lugares comunes o que lo dicho sea de una profundidad
que penetre hasta lo más íntimo de los seres
humanos. No cabe duda que sus escritos corresponden a esto
último.
Sus palabras se cuelan hasta el fondo del alma. Por más
que uno les haga el quite, después de leer sus textos,
no se puede dejar de seguir pensando en ellos. Y todo en pocas
líneas y en un lenguaje tan llano que no hay nadie
que no lo entienda.
Ése es otro de los talentos de esta psicóloga-escritora.
Sus escritos son apasionantes, remecen y obligan a la reflexión,
porque en ellos no sobra ni una letra. No hay relleno, no
hay sobrante, nada es superficial. Por más coloquial
que sea su estilo, cada frase tiene un significado y un alcance
claro y rotundo. Eso sólo se logra cuando al talento
y a la experiencia profesional se suma el trabajo para elegir
la palabra exacta, aquella que no permite interpretaciones
sobre lo que se está planteando.
Saber amar en los tiempos del cambio es tarea ardua y permanente.
Por eso, éste es un libro imprescindible. Sus capítulos
pueden leerse una y otra vez develando siempre algo nuevo.
Porque los seres humanos tenemos mala memoria, sobre todo,
cuando de amores se trata.
Patricia Politzer
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