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El
camino del líder
David Fischman
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Prólogo
Es así como este libro nos entrega
valiosas herramientas no sólo para mejorar nuestra efectividad
gerencial, sino que también para perfeccionarnos como
personas en nuestro accionar diario dentro de otros ámbitos
de la sociedad como son nuestras familias o círculos
de amigos.
Muchos de los errores que cometemos en la oficina con nuestros
colaboradores y colegas también los cometemos en la casa
con nuestra pareja y con nuestros hijos. En nuestro hogar también
explotamos por que no somos capaces de reconocer y desactivar
los botones de la mente que gatillan nuestra ira. Si humillamos
a un ser querido por cometer un error, la próxima vez
no se atreverá a equivocarse lo cual dificultará
su crecimiento personal. Cuando juzgamos a otra persona muchas
veces tenemos candados mentales que nos llevan a discriminarla,
a tildarla de algo que no es, limitando sus oportunidades de
desarrollo. Como estos, hay muchas enseñanzas más
en este libro que nos forman habilidades que nunca vencen, en
la medida que los aplicamos consistentemente con sinceridad
e integridad.
Para escribir este prólogo de la nueva edición
de esta exitosa obra de David Fischman, leí nuevamente
este excelente libro. Lejos de experimentar una sensación
de repetición, la necesidad de poder comentar el contenido
del libro en este prólogo me obligaba a estudiarlo con
mayor profundidad. Cuando leemos un libro por la primera vez,
retenemos sólo una porción de su contenido y además
con el pasar de los años, si no aplicamos de manera constante
las herramientas entregadas, vamos olvidando lo aprendido. Repetir
la lectura de este libro potencia las valiosas enseñanzas
que nos ayudan recorrer este difícil camino del líder.
Anthony J. F. Dawes Martindale
Senior Partner
PricewaterhouseCoopers.
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