El círculo maldito
Lilian Olivares
 
Notas de prensa    (2/4)

La Segunda
, 27 marzo 2003

LILIAN OLIVARES, AUTORA DE EL CÍRCULO MALDITO:
ESTAMOS PREOCUPÁNDONOS DE LA EDUCACIÓN SEXUAL... HAGAMOS LO MISMO CON LA DROGA


Yo lo único que quería era escribir. Incluso un día le dije a un grupo de periodistas de crónica que hiciéramos un libro; vimos un tema, pero nunca encontramos financiamiento. Pero era como una obsesión. Por eso cuando vi el aviso del concurso dije: esto es lo que yo quiero hacer. Es mi oportunidad.

Lilian Olivares es la jefa de Crónica de La Segunda, ese espacio de los diarios donde se recogen las noticias duras, aquellas que afectan seriamente a los ciudadanos y que un buen periodista debe saber olfatear. No es gratuito que Lilian haya llegado a un puesto que suelen ocupar profesionales fogueados, gente que debe tener los ojos muy abiertos las 24 horas del día. Desde su paso por la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, para quienes compartimos aula con ella fue evidente que estaba varios kilómetros más adelante que la mayoría de nosotros.

A muchos años de egresada, su entusiasmo y su pasión por lo que ella llama el auténtico periodismo, ese que investiga, que va al fondo, que es sacrificado y nada de glamoroso, ha aumentado geométricamente.
El día a día de Lilian es intenso, no da respiro. Por eso llama la atención que haya decidido recargar más su agenda postulando al primer Concurso de Investigación Periodística organizado por el sello editorial El Mercurio-Aguilar. Y lo ganó. El resultado, El círculo maldito, que se lanza oficialmente esta tarde; un libro atractivo de leer, de espléndida y ágil pluma, atrapante (una vez que se empieza no se lo puede soltar) y asombrosamente revelador.

- ¿Por qué escogiste un tema que siempre está presente en la prensa, un problema sobre el que aparentemente ya se ha dicho todo?
- Sentía que yo tenía algo que contar. Cuando uno reportea se queda con ciertas obsesiones, cosas que debías haber profundizado, pero ya pasó el día... Además, me tocó ver muchas cosas terribles, como cuando fui a Colombia, enviada por la revista Paula y sentí que de alguna manera, aunque pareciera loco, esto también estaba empezando a producirse en Chile. Yo sabía que había algo que podía contar, algo sobre lo cual estaba en condiciones de profundizar. Lo importante era que tenía que ser algo muy actual y que pudiera aportar algo.

Como periodista ansiosa de que se conozcan verdades, lo primero que la dejó desolada, en la etapa previa de su investigación, es cómo en Chile este problema, que ella constató está en todas partes, es negado, silenciado, nunca asumido. Cuando le pregunté a mi peluquero por quiénes tenían hijos adictos, me contestó que las señoras hacían todo tipo de confesiones, de sus amantes, de cualquier cosa, pero nadie hablaba de eso.


 
 
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