 |
|
 |
El
círculo maldito
Lilian Olivares
|
|
 |
 |
Prólogo
(2/3)
Una mirada pragmática a las distintas corrientes
en la materia –desde el enfoque conservador hasta la reducción
del daño, con todos los matices entre ambos- y a los
resultados que ellas han obtenido en distintas partes del mundo,
puede ser de utilidad. La Fundación Paz Ciudadana está
próxima a publicar un estudio de la experiencia comparada
sobre esta materia.
Segundo: Las metas que se definan deben ser claras, jerarquizadas,
objetivas, medibles y realistas. La ya citada “Estrategia
Nacional” es un paso adelante respecto del plan anterior
del año 1993, pero aún es perfectible.
Tercero: La estrategia debe ir evolucionando en función
de los logros obtenidos e incorporando los nuevos antecedentes.
Para ello, es vital la revisión anual del cumplimiento
de metas, para concentrar los esfuerzos en aquello que resulte
eficaz y modificar lo que no lo sea. La autoridad se ha comprometido
recientemente a realizar cuentas públicas periódicas
sobre esta materia, lo que es una señal positiva.
Cuarto: Ese plan nacional debe reconocer la relación
del abuso de sustancias con otros problemas sociales, como la
deserción escolar, la violencia intrafamiliar, la delincuencia
y la falta de oportunidades laborales. A este respecto, en Chile
hay aún muchísimo por hacer. Basten dos ejemplos:
el combate al microtráfico, que no será efectivo
mientras no se aborde el problema económico subyacente,
y la flexibilización del mercado laboral y el impulso
a programas de capacitación y empleo, que deben acompañar
las medidas de control y represión.
Por último, cabe destacar el aporte en cuanto al tratamiento
de los infractores de la ley de tráfico ilícito
de estupefacientes, que ha significado la reforma procesal penal
en curso.
|
|
|
|