El espejo del líder
David Fischman
 
Introducción    (2/3)

En los talleres de Presentaciones de Alto Impacto del Centro de Liderazgo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), grabamos en video a los participantes cuando hablan en público. Lo interesante es que los participantes, al ver su filmación, reconocen que muchos de los gestos que hicieron y posturas que asumieron, a raíz de su nerviosismo, eran desconocidos para ellos. No eran conscientes de éstos, hasta que se vieron en el video. Como resultado de este autoconocimiento, las personas siempre mejoran su postura y movimientos.

Este libro pretende que las personas, después de leer el contenido y resolver los ejercicios de diagnóstico personal que aparecen en cada capítulo, se observen a sí mismas. Tomar conciencia de cómo estamos en cada tema del libro, es el primer paso para mejorar y cambiar.

Cuentan que la verdad desnuda se paseaba por un pueblo donde la gente se espantaba y la rechazaba. Nadie la dejaba entrar a las casas. La verdad desnuda estaba muy deprimida, cuando se encontró con la parábola y le contó sus penas: «Nadie me quiere, parece que soy muy vieja y todos me rechazan». La parábola le respondió: «Lo que pasa es que a nadie le gusta lo crudo y desnudo. Déjame prestarte un poco de mi ropa y verás cómo te aceptan inmediatamente». Así, la verdad se vistió y fue aceptada con alegría en las casas del pueblo (1).

Es duro verse al espejo cuando la verdad que vemos está desnuda. Es más fácil verla, aprenderla y digerirla cuando está vestida con historias. Las historias muestran la realidad de forma entretenida y creativa. A través de lo que les ocurre a los diferentes personajes, vamos internalizando las lecciones para nuestra propia vida.

Hay personas que se miran actualmente al espejo, pero su espejo no les da la información correcta: se ven más grandes o pequeñas de lo que son. El espejo del líder pretende ser un instrumento para que las personas puedan ver su realidad sin distorsiones, sin ofender ni agredir a nadie. Las historias relatadas buscan ayudar a la mayor comprensión y retención de conocimientos.

Para mí, la vida es un salón de clases donde se imparten lecciones 24 horas diarias. En este salón hay tres tipos de alumnos: El primero, es el alumno «leño seco», que está alerta a todas las enseñanzas; con cualquier fósforo prende en él fácilmente la llama del aprendizaje. Otro, es el alumno «leño mojado», que requiere más tiempo para darse cuenta de que está en una clase. No es tan consciente de lo que pasa a su alrededor, pero con el tiempo logra prender en él la llama del aprendizaje. Por último, tenemos el alumno «musgo». Éste está totalmente húmedo, no aprovecha las oportunidades de la vida para aprender y le tomará muchos años despertar.


 
 
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