El jardín en Chile
Raúl Silva
 
Introducción    (1/3)

El milagro de la naturaleza hecho jardín

La jardinería es, en estricto rigor, una ciencia y es un arte. Es una ciencia porque involucra conocimientos profundos sobre materias científicas, materias que requieren hondos conocimientos y muy variados, desde la ciencia del suelo donde se instalan las raíces de las plantas para sustentarse, obtener el agua y los alimentos necesarios. El suelo, donde también habitan microorganismos que dan vida al suelo, que lo hacen evolucionar, aunque también hay unos que son patógenos y son capaces de matar ciertos vegetales como la Armillaria o la Roselinia.

En íntima relación con el suelo está la ciencia del clima con sus infinitas variables y circunstancias que cambian de año en año. Así, unos son lluviosos, otros con primaveras heladas, días brillantes y asoleados, veranos extremadamente calurosos. Las plantas viven esas circunstancias: unas se adaptan y otras simplemente desaparecen.

A su vez las plantas, amén de tener infinitas formas que se estudian en la Anatomía Vegetal, tienen múltiples especímenes que para conocerlos hay que acudir a la Taxonomía Vegetal, es decir, la ciencia que agrupa caracteres semejantes y señala qué especies están emparentadas y cuáles han tenido diferente estilo de evolución en el planeta Tierra. Así, un peral, una rosa, un quillay y una frutilla, pertenecen a la misma familia de las rosáceas.

Las plantas tienen funciones químicas, biológicas, catabólicas, que se estudian en Fisiología Vegetal, aspecto importantísimo para entender los procesos internos de la planta, los mecanismos involucrados en esos procesos y su relación con la actividad jardinera, o del horticultor, o del fruticultor. Comprender la fisiología de la planta significa proceder sabiamente en el manejo, sin necesidad de recetas de cocina, que muchas veces no son las adecuadas...

Si la asociación suelo –clima– planta, determina una ECOLOGÍA VEGETAL, falta incorporar la vida zoológica que está implícita. Dicho de otro modo. No hay vida animal si previamente no está establecida la vida vegetal, aunque sea en forma rudimentaria. El animal, no es capaz de obtener para su subsistencia, la energía del sol, en cambio la planta sí y lo hace por medio de la fotosíntesis, el milagro químico–fisiológico más importante de la humanidad. En ese sentido, la planta es el motor más perfecto del mundo.


 
 
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