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El
secreto de las siete semillas
David Fishman
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Prólogo
Cuando me pidieron que escribiera el prólogo
de El secreto de las siete semillas, ya sabía
que se trataba de un libro referente a las formas de ejercer
un liderazgo para el buen funcionamiento o éxito de una
organización. Pero, más que eso, sabía
que David Fischman apuntaría a entregarnos las herramientas
precisas para conducir la propia vida, mostrándonos el
camino para crear aquellos espacios de paz, silencio y reflexión,
tan necesarios dentro de la acelerada vida que llevamos.
A medida que avanzaba en la lectura me daba cuenta que la administración
no es más que proporcionar a las personas que trabajan
con uno, un espacio para que ellas puedan realizarse, crecer,
aprender y desarrollarse como seres humanos. Una de las metas
fundamentales en el camino que recorre Ignacio, el protagonista,
será aprender a escuchar al “maestro” que
lleva en su interior.
Todos los planes estratégicos, metas, resultados esperados,
rentabilidad del negocio no podrán cumplirse si no consideramos
a las personas encargadas de implementarlo. Estas se esfuerzan,
motivan y trabajan con entusiasmo en la medida que tengan un
líder en el cual crean y confíen, alguien que
les transmita valores y que sea consecuente con los mismos.
Si se logra una amalgama entre las personas que trabajan en
una empresa y su dirección, los resultados económicos
serán una consecuencia y no un fin en sí mismo.
Los sabios consejos que proporciona el autor a través
del maestro y las enseñanzas que deja cada una de las
semillas que va entregando a su discípulo, son bastante
obvios y conocidos, pero de tan conocidos muchas veces se olvidan
y dejan de aplicar.
Son estos comentarios los que nos decidieron auspiciar este
libro, que contiene muchos de los valores que tratamos de aplicar
en nuestra actividad.
Lisandro Serrano Spoerer
Socio Principal
PricewaterhouseCoopers.
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