Espacios
Constanza López y Paula Véliz (editoras)
 

Introducción    
Un desafío reveldor

Escoger algunas de las mejores casas aparecidas en los últimos años en “Vivienda y Decoración” implica cierto riesgo. Como toda selección, conlleva una dosis de arbitrariedad y excluye muchos proyectos valiosos que se han publicado semana a semana y que han hecho de la revista un producto líder en el mercado editorial. En este libro no primaron criterios estrictamente arquitectónicos o decorativos aunque ellos, por cierto, estuvieron presentes. Lo que guió la elección final fue más bien una mirada periodística, que permitió reunir y agrupar estas 42 casas, darles un sentido y enmarcarlas en un cierto estilo de vida, una moda, un trabajo de autor o un lugar geográfico.

Es resultado es también revelador. Volver a mirar y releer las páginas de la revista, ahora con el objetivo de elegir, va dando un panorama de cómo la casa representa, en toda época y en distinta medida, los sueños individuales, las necesidades, las definiciones personales y las aspiraciones de quienes la habitan.

Nuestra casa es nuestro refugio y, a la vez, un reflejo de nosotros mismos y de cómo queremos proyectarnos al resto. Tanto el barrio que escogemos, como la arquitectura e incluso la manera en que usamos los espacios y elegimos los objetos que los ambientan dan cuenta de esa necesidad por definir un modo de vida. Sin pretender transformarse en una compilación de estilos, “Espacios” permite intuir que existen ciertas tendencias. Y en eso quizás radica el mérito de una publicación de casas hecha por periodistas y no por arquitectos o decoradores.

Este libro se fue haciendo en el tiempo, sin la intención de convertirse en libro. Es un libro sacado de las páginas de una revista. Un texto que resume la labor de varios años de indagar, por ejemplo, por qué algunas parejas jóvenes prefieren volver a los barrios de su infancia, reciclando casas viejas, cuyas maderas crujen bajo suspies, en vez de optar por edificaciones nuevas; o de descubrir que la necesidad de rodearse de arte, diseño y arquitectura ya no es exclusiva de unos pocos; y de registrar la manera en que algunos, valorando sus propios gustos y contraviniendo modas, hacen de sus casas una suerte de espejo de su historia y de sus nostalgias, llenándolas de recuerdos.

Finalmente, hay en esta muestra un criterio estético y un afán de ensoñación, que van más allá de consideraciones intelectuales, y que sólo tienen que ver con el placer. El placer de disfrutar de lo bello y de sorprenderse con ese don, que sólo algunos tienen, de imaginar, elegir, transformar y mezclar –con gracia y estilo personalísimos– formas, colores o texturas aparentemente irreconciliables.

Quienes nos abrieron las puertas de sus casas lo hicieron en un acto de confianza, permitiéndonos entrar en esos espacios de intimidad. Fueron además muy generosos, porque accedieron a que otros pudieran inspirarse en la atmósfera que eligieron para sí mismos. Les agradecemos profundamente por ambas cosas.

Constanza López Galilea
Sub Editora de Revistas de El Mercurio

Paula Véliz García
Editora de Revista Vivienda y Decoración




   
 
 
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