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Las frágiles democracias latinoamericanas
Ángel Soto y Paula Schmidt |
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Presentación (2/2)
La integración regional es otro de los puntos álgidos para América
Latina. Es así como llegamos a dos propuestas complementarias de los
análisis provenientes de Carlos Malamud, cuya mirada se centra en la última Cumbre Energética de América del Sur, celebrada en abril de 2007, y las reflexiones de Raúl Sanhueza sobre «La intelectualidad latinoamericana ante la Unión Europea». A pesar de que ambos ensayos proveen una aguda reflexión sobre dos ámbitos diferentes de estudio, las conclusiones de los autores permiten desglosar los contrastes sobre el accionar de los latinoamericanos versus el de los europeos para impulsar proyectos comunes de integración encaminados a fortalecer su desarrollo y potenciar sus facultades. Mientras la UE celebró en marzo de 2007 el cincuentenario de la firma de los Tratados de Roma, la cual dio paso a la creación de la Comunidad Económica Europea (CE) y a la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom), cuya consolidación significó la integración más exitosa en la historia de la humanidad, los resultados de la Cumbre Energética no otorgaron, según Malamud, ningún paso significativo en el proceso de crear un mercado regional energético. Más bien, la agenda se vio rápidamente politizada bajo un sesgo estatista, dejando de lado la oportunidad de llevar a cabo proyectos concretos; pero sobre todo, de avanzar en el proceso de una integración regional.
Si el camino hacia la coordinación interna de América Latina se hace
arduo y complejo, mucho más lo será poder unificar a sus naciones en torno a los parámetros que rigen a los mercados y sociedades fuera de los límites regionales. A pesar de que el intercambio comercial con el Asia Pacífico y los Estados Unidos es una realidad para parte importante de los países latinoamericanos, la disparidad que orienta no sólo los erráticos discursos que emergen en algunos rincones de América Latina, sino, también, la falta de voluntad e indecisión política para proyectar acuerdos de largo plazo más allá de lo meramente económico es lo que plantean las exposiciones de Verónica Neghme en «Vinculaciones América Latina-Asia: presente y futuro» y Eneas A. Biglione en «Los Estados Unidos y América Latina en los umbrales del siglo XXI».
Para Ángel Soto, autor del ensayo «Democracia y mercado en Latinoamérica: en búsqueda de la libertad», los parámetros que presiden el accionar político de gran parte de los gobiernos latinoamericanos no han hecho más que tensionar y reducir los espacios de libertad que entrega la democracia para alcanzar un progreso sólido, continuo y estable. Su tesis es simple y precisa, pero compleja de llevar a cabo: América Latina, según Soto, necesita, con urgencia, un cambio de mentalidad.
Elaborar una radiografía concluyente sobre la región no sería posible
si no nos detuviésemos a analizar el radical comportamiento del líder más polémico de América Latina hoy: el comandante Hugo Chávez Frías, Presidente de Venezuela desde 1999.
El académico Fernando J. Ruiz se hace cargo de indagar en «¿Revolución
en la profesión? Hugo Chávez y su impacto en el periodismo latinoamericano», las implicancias para el mundo de las comunicaciones bajo el control polarizante de un mandatario cuyo autoritarismo ha logrado establecer una dictadura mediática que ha socavado la calidad del debate público y uno de los cimientos principales para el progreso democrático: la libertad de expresión.
Finalmente, la mirada regional es completada con el trabajo de Jaime
García Covarrubias «Las Fuerzas Armadas latinoamericanas y su adaptación al escenario político, económico y estratégico», quien incorpora uno de los actores relevantes de las últimas décadas, demostrando cómo han tenido que redefinirse en torno a la reconstrucción de la democracia, el advenimiento de la economía de mercado y los cambios estratégicos experimentados tras la ruptura de la polaridad.
El presente libro, a través del esfuerzo académico que ejecutan sus
autores, desea encauzar un discurso que trascienda la mera crítica (de
eso ya hay bastante). Su propósito es otro: constituirse en una obra que
resulte valiosa al reunir los antecedentes del presente para poder así
entregar herramientas que permitan fraguar un futuro más auspicioso.
América Latina ha sido paciente, pero merece más; y su destino será
próspero sólo si quienes poseen la responsabilidad de conducir su futuro
albergan el ánimo y la valentía de promover los cambios necesarios
para robustecer el estado actual de sus democracias, desviándolas de su presente fragilidad.
El libro que el lector tiene en sus manos debiera servir para atreverse a
intervenir sobre ese caprichoso temperamento latino que, por demasiado tiempo, ha enraizado una serie de patologías sociales que han arrastrado a los habitantes de la región hacia un inquietante inmovilismo. La pérdida de confianza ante las instituciones y la clase política, las crisis de gobernabilidad, la corrupción, el clientelismo, el liderazgo caudillista encarnado en líderes populistas, la ineficiencia de la gestión pública y la mezquindad en cuanto al ejercicio de su cultura cívica han convertido al subdesarrollo de América Latina en una condición más rebelde de lo que se pensaba, por lo que ya es hora de modificar el rumbo. Razonar de otro modo sería incurrir en la indiferencia.
Finalmente queremos agradecer a Atlas Economic Research Foundation
(Estados Unidos) por el apoyo que ha brindado al programa
de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Comunicación de la
Universidad de los Andes (Santiago de Chile), y muy especialmente a
Gabriel Sánchez-Zinny. Su generosidad ha permitido la participación
en congresos, realización de seminarios y mesas redondas, invitación de
académicos y reflexionar con estudiantes los temas relacionados con la
democracia y el mercado que afectan a la región. Ha sido un apoyo en la lucha por la libertad.
A simismo, agradecemos a Gabriel Salvia, director del Centro para la
Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) de Buenos Aires,
quien confió en este proyecto y lo apoyó desde que era una simple idea, y a la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, que brindó las facilidades para que finalmente se concretara.
Por último, nuestros agradecimientos a los autores, quienes desde el
comienzo acogieron gustosos la invitación a participar en este libro.
Paula Schmidt Ángel Soto
Editores
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