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Jardines
y huertos orgánicos
Walter Rathgeb
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Introducción
(1/3)
Reencuentro con la Naturaleza
El jardín orgánico es un lugar de paz
donde el individuo se acerca a la Naturaleza, aprende de ella
y encuentra tranquilidad. Allí, el interés es
cultivar personalmente las plantas y cosechar sus frutos, sean
éstos para la mesa, la salud, la belleza o la vivienda
y utilizarlos de la mejor forma.
Básicamente, la agricultura ecológica es un sistema
de producción que intenta imitar los procesos tal cual
ocurren en la Naturaleza, evitando romper el equilibrio ecológico
que da esa tremenda estabilidad a los ecosistemas naturales.
Muchas personas creen que un cultivo orgánico se logra
de la noche a la mañana por el simple hecho de no utilizar
pesticidas. Esto es un error, dado que, es tan sólo la
primera medida para recuperar el equilibrio biológico
natural. Luego también debe trabajarse sobre el suelo,
la biodiversidad y distintas prácticas de cultivo que
trataremos en este libro.
El sistema llamado orgánico es en realidad una antiquísima
tradición que acumula cuantiosos y fundados conocimientos
de agricultura ecológica. Era practicada por la mayoría
de las culturas antiguas en todo el mundo. El compost, por ejemplo,
era utilizado por griegos y romanos y probablemente desde mucho
antes, porque es la forma lógica de reutilizar la basura,
que en la naturaleza no existe.
El principio fundamental de todo cultivo orgánico es
considerar el sistema como un todo. La planta en sí misma,
es un eslabón en la cadena alimenticia y no puede vivir
aislada de lo demás. Me refiero a las interacciones con
otros seres vivos, como microorganismos que producen los nutrientes
que necesita, las lombrices que sueltan el suelo para que sus
raíces respiren y lo exploren a sus anchas o los enemigos
naturales que se alimentan de sus insectos asociados.
Cuando entrelazamos estos factores biológicos con los
requerimientos de clima, suelo y cuidados especiales de cada
planta, hemos comenzado a comprender la naturaleza del sistema
orgánico.
Una planta creciendo en condiciones ideales desarrolla un vigor
extraordinario y resiste normalmente los variados eventos climatológicos
y biológicos que forman parte de su estancia en la tierra.
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