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Inteligencia
emocional en el liderazgo
Nureya Abarca
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Prólogo
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Acerca del liderazgo ejecutivo: Lo formal y lo sutil
en la gestión
En este mundo moderno, la sensación de inestabilidad
perturba a la gente. Resulta difícil de manejar. Cuesta
vivir en medio de la incertidumbre. Sin embargo, tenemos que
aprender a lidiar con estas condiciones. Son parte del mundo
actual.
¿Cuánto deben importar estos temas al presidente
de una empresa o a sus gerentes? Mucho, porque a la hora de
los negocios, está claro, no hay buenos resultados sin
gente motivada. O, dicho de otra forma, los logros de una empresa
siempre estarán ligados al cómo se siente su gente.
Antes se decía que “los problemas de la casa no
debían entrar a la oficina”. Nada más lejos
de la realidad. ¿Cómo ignorar que se dejó
un hijo enfermo en casa? ¿Cómo sacarse de la cabeza
que mañana se debe cancelar un compromiso financiero
y no se cuenta con los recursos para hacerlo? Los problemas
personales afectan profundamente el desempeño en el trabajo.
No está en la mano de los ejecutivos hacer la felicidad
de su gente, pero es su deber profesional reconocer los temas
que afectan el comportamiento y el estado de ánimo de
sus trabajadores. La alegría de vivir es también
un ingrediente de los negocios. Es que, en último término,
el optimismo de las personas se traduce en una mayor productividad.
Liderazgo formal y sutil
Lo formal y lo sutil son dos formas de hacer gestión,
dos formas de ver el mundo, dos formas de entender la vida.
La gestión formal se refiere principalmente a los sistemas
y procesos que las empresas utilizan para mantener la coordinación
de sus actividades. Los más relevantes son el sistema
de planificación, la estructura organizacional, los sistemas
de control de gestión y remuneraciones, y los sistemas
de comunicación e informaciones.
La gestión sutil es muy distinta y también debe
estar presente en la mente del ejecutivo para dirigir su empresa
hacia los objetivos estratégicos que se han planteado
para la compañía. Las personas no sólo
se mueven por las remuneraciones e incentivos monetarios. También
se entusiasman cuando sienten satisfacción por su trabajo
y avanzan en su desarrollo profesional y personal. La motivación
es “intrínseca”, viene del ámbito
interior.
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