Otras improvisaciones
David Gallagher
 
Notas de prensa    (2/3)

Revista de Libros


- Escribir con claridad es para usted una regla de oro. En este sentido, ¿el periodismo chileno ha progresado o retrocedido?
- Los periodistas escriben cada vez mejor. Para una escritura simple, clara y a la vez sutil y rica en ironías, recomiendo "Las Últimas Noticias".

- ¿Considera el columnismo un género literario?
- No.
- ¿Le habría gustado ser un escritor-viajero del siglo XIX? ¿La literatura de viajes es algo así como el método inductivo aplicado a la descripción de sociedades?
- Sí, la literatura de viajes es una suerte de método inductivo aplicado a la descripción de sociedades y culturas. La literatura de viajes, como el viaje mismo, es también una forma de ver, y de verse, fuera de contexto, una forma de desfamiliarizarse, y por tanto de ver, y de verse, de nuevo. El viaje es uno de los tipos de situación inusual al que un novelista, por ejemplo, expone a su protagonista, para ponerlo a prueba, para obligarlo a improvisar, a salir de su esquema: para mostrar quién es detrás de sus máscaras, de sus fachadas. En cuanto a ser viajero del siglo diecinueve: de niño viajaba en barco, porque mi madre odiaba los aviones. Demoraba un mes en llegar a Europa. Ahora prefiero llegar más rápido.

- En sus columnas, la vida privada y el poder público son motivos recurrentes. ¿Es una "marca de fábrica" de su educación liberal?
- Tal vez. El liberal valora mucho la vida privada, y le interesan los temas de poder público justamente para que la vida privada sea posible. El liberalismo nació y existe para limitar el alcance del poder público y evitar que atropelle al individuo en su intento de disfrutar de su vida privada.

- A comienzos de los noventa, usted fustigó el pensamiento políticamente correcto. ¿No cree que ahora la incorrección política se ha convertido en otra moda?
- No sé. Si fuera otra moda, no sería incorrección. En todo caso siempre habrá prejuicio, y frente a eso, siempre defenderé la libertad para hablar con la mente abierta, sin presiones de grupo, sin censura. Los censores políticamente correctos son de los peores que existen, porque censuran en nombre de algún bien: incluso a veces censuran descaradamente en nombre de la libertad.


 
 
  Términos y Condiciones de la Información
© El Mercurio