Historias desconocidas. El lado B del deporte chileno
Rodrigo Fluxá
 

Prólogo   

Luces y sombras

La crónica deportiva se ha ido acostumbrando, de un modo maniqueo, a contar el éxito o el fracaso, los quince minutos de fama o la inevitable caída posterior. A la crónica deportiva le gusta cada vez más moverse entre el aplauso, la pifia y el detalle de los dineros involucrados en la competencia.

A veces uno adivina incluso cierto placer a la hora de narrar cómo un muchacho o una muchacha con condiciones, que tenía todo para hacerse un lugar en el camino y triunfar, y que en alguna ocasión logró incluso tocar el cielo con las manos, terminó finalmente, porque es ley de vida, mordiendo el polvo de la derrota, el deterioro y el fracaso.

Esa crónica deportiva, descariñada y que pareciera no conocer la piedad, está en las antípodas de lo que propone Rodrigo Fluxá en Historias desconocidas. El lado B del deporte chileno. Los deportistas en los cuales se fija este cronista no sólo compiten con otros; en algún momento, tan importante como esa contienda es la competencia con ellos mismos, y con el destino que se les atraviesa sin aviso previo.

El libro se abre con un arquero debutante que no puede con sus nervios y ayuda involuntariamente a sepultar en menos de un partido el anhelado sueño de ser futbolista profesional, y se cierra con otro arquero que conoce bien la gloria y el éxito en el deporte, pero confiesa al final de su vida que esos recuerdos no le sirvieron para vivir bien, feliz, acompañado, como hubiera querido.

Historias desconocidas. El lado B del deporte chileno es una indagación en lo que no está a la vista, en aquello que si alguna vez ocupó un titular en la prensa, fue rápidamente desechado. Conmueve encontrarse con Fernando Riera, entrenador de la selección chilena de fútbol que salió tercera del mundo en 1962, en la etapa postrera de su vida, y acompañarlo, y verlo en su departamento de la comuna de Providencia mientras olvida lo vivido y lo soñado. Impacta saber que un corredor de autos talentoso y atrevido como Juan Zanelli, que ganó dos veces en Le Mans, fue parte de la Resistencia francesa que combatió a los nazis y terminó baleado y muerto por ellos en Toulouse, a comienzos de 1944. Impacta también leer sobre la muerte del hijo inesperado de un embarazo desconocido en el caso de la pesista Elizabeth Poblete.

Divierte conocer cómo era Marcelo Bielsa en su corta carrera de jugador, cuando siendo aún un muchacho acostumbraba a decirles a sus entrenadores en el entretiempo lo que había que corregir en la cancha para sacar adelante un partido. Sorprende saber detalles de aquel futbolista chileno, Eduardo Schneeberger, que viajó en gira a Europa y se negó a enrolarse en el Hertha Berlin cuando el propio Hitler se lo pidió en noviembre de 1933, impresionado por su buen juego, su porte imponente y sus ojos claros. Y te quedas lleno de dudas y preguntas después de leer sobre la extraña muerte del levantador de pesas Alexis Nahuelquén en la piscina del CAR, en abril de 2002.

Estas crónicas de Rodrigo Fluxá fueron escritas entre luces y sombras, más que en blanco y negro o a todo color. Historias desconocidas. El lado B del deporte chileno no pretende moralizar; se limita a contar, a mostrar, a documentar sin excesos para ver lo esencial. No le quita los ojos a la precariedad, pero tampoco se divierte con ella. Ilumina aquellas habitaciones menos visitadas por el periodismo, como un rescatista que junto a su linterna encendida se mueve entre la bruma y la oscuridad apuntando a unas historias que, de no fijarse en palabras, terminarían arrumbadas como escombros en la memoria de nadie.

Francisco Mouat
Septiembre de 2010

   
 
 
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