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Lo
mínimo indispensable
Felipe Berríos
S.J. |
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Notas
de prensa
Revista del Sábado, 11 de abril de 2003
Felipe Berríos
receta de cura
Mi libro no es una joya literaria dice el sacerdote Felipe Berríos
en relación a Lo mínimo indispensable,
pero es una especie de manual para reflexionar acerca de la
vida. En medio de tanta noticia negativa, la gente busca un
sentido que darle al sufrimiento, a la vejez, al quehacer cotidiano.
Lo del sentido de la vida es una preocupación que a Berríos
le viene desde antes de convertirse en sacerdote. Quizás
por haber vivido una niñez y una juventud muy feliz.
Quizás por haber estudiado en el colegio San Ignacio
de El Bosque. Quizás porque todo el mundo anda tratando
de darle un sentido a la vida y él no fue la excepción.
Lo cierto es que con 20 años y siendo estudiante de construcción
civil en la Universidad Católica, se halló un
día frente a la chimenea y se sintió profundamente
querido por Dios.
Yo nunca pensé que iba a ser cura. Era absolutamente
indiferente a esa idea. De pronto me di cuenta de que mi vida
era macanuda, pero era solo mía. Necesitaba jugármela,
arriesgar, amar a concho, vivir a concho. No pensé de
inmediato meterme a cura. Pensé en casarme, terminar
luego la universidad. Después me di cuenta de que era
algo distinto.
Actualmente, Berríos es director ejecutivo de la Fundación
Infocap y de la Universidad del Trabajador. Es capellán
de Un Techo para Chile. Y continúa como columnista de
"El Sábado". "Lo de las columnas comenzó
con los chiquillos en los trabajos de invierno en Un Techo para
Chile. Diseñé unas fichas para que reflexionáramos
sobre la pobreza, el dolor, la injusticia, la fe. Con esas fichas,
hicimos un librito que, para sorpresa mía, se agotó.
Porque no sólo lo utilizaron los jóvenes, sino
también gente adulta. A partir de eso surgió la
idea de que escribiera columnas", aclara.
Berríos se reconoce un buen lector. Un lector de clásicos
como La vida es sueño, de Calderón de la Barca,
o Cien años de soledad, de García Márquez.
Pero agrega que la poesía es su lectura continua. Miguel
Hernández, Machado, Neruda, Gabriela Mistral, Alberti.
¿Y nunca le ha dado por escribir poesía? "Para escribir poesía hay que haber sufrido.
Yo no tengo buena letra. Además de las faltas de ortografía,
tengo mala redacción. Pero te insisto, para escribir
poesía, una de las condiciones básicas es haber
sufrido mucho en la vida, y tal vez a mí me falta sufrir".
Marcelo Simónetti
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