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Los
amantes se van al cielo (y al infierno también)
Eugenia Weinstein |
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Notas
de prensa (1/4)
Revista del Sábado, 29 de mayo 2004
Eugenia Weinstein y su nuevo libro: “La soledad no es
una derrota’’
"En el living de mi casa hay un grabado de Santos
Chávez que se llama "Los amantes se van al cielo".
Quise que esa imagen estuviera en la portada del libro, pero
con una precisión: sí, se van al cielo, pero al
infierno también. Y salen y regresan a ellos, una y otra
vez. Es la misma idea que ronda en el verso de Gonzalo Rojas
que está en las primeras páginas: "Cerrado
por duelo/o por resurrección, es que uno nunca sabe".
Cuando me regalaron el libro de Rojas, hace unos meses, me quedó
dando vueltas esa advertencia: es que uno nunca sabe.
En teoría, claro, todos sabemos qué hay que hacer
y cómo hacerlo. Somos súper buenos consejeros
de otros. O decimos "Pero mira qué tonta, cómo
se queda con ese tipo". Pero otra cosa es con guitarra.
Las relaciones amorosas son experiencias que buscamos mucho,
nos importan mucho, necesitamos mucho, sufrimos mucho, y de
las cuales, finalmente, aprendemos poco. Por eso tendemos a
repetir los errores, y sufrimos el dolor de que cada nueva relación
comience con la promesa de ser definitiva y termine cuando descubrimos
que nunca será perfecta.
La presión por el éxito es fuerte, y afecta no
sólo nuestras carreras, sino también nuestra vida
familiar y de pareja. La tristeza, la pena, la angustia son
vividas como una derrota, como algo que hay que ocultar con
una sensación de vergüenza y de humillación.
Por eso, mi intención primordial con este libro es relevar
la complejidad de las relaciones de pareja, y permitir que quienes
pasan por momentos difíciles comprendan que no están
solos. Me interesa decir que el dolor no es un fracaso y que
la soledad no es una derrota, sino que son partes consustanciales
a la vida y que tenemos que aprender a tolerarlas.
Lo que pasa con la pareja en Chile, con sus particularidades,
es reflejo de lo que ocurre a nivel mundial. Porque antes te
tocaba casarte con alguien, el amor no era una elección.
O era una elección de una vez y ahí te tenías
que quedar. Hoy, esta libertad de elegir ha traído un
sinfín de complejidades, porque el amor es un sentimiento
complejo, inestable, difícil, que hay que trabajar, que
pasa por altos y bajos. Más encima, una vez que lo conseguimos,
lo dejamos ahí: en ninguna otra área de la vida
nos dejamos estar tanto. |
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