Gabriela Mistral. 50 prosas en El Mercurio
Floridor Pérez
 
Notas de prensa    (2/6)


Su poesía, marcada por el amor y el humor (basta ver las muestras de uno y otro en su antología Obra completamente incompleta de 1997), aborda en Tristura temas que ciertamente no le habían sido ajenos, como el sufrimiento o la muerte, pero ahora con una mirada más íntima. Como dice en su prólogo, si se demoró en publicarlo fue "por un pudor instintivo a la expresión pública de todo dolor que no sea el ajeno".

En las dos primeras partes, se enfrenta a su vejez e incluso a su muerte de manera desenfadada: "Se derrumba la piel, como envoltorio / de huesos descompuestos por el viaje: / rotos, mal zurcidos y mortuorios / que se sacan su cuerpo como un traje"; o bien: "Del primero al reciente sexagésimo / se ha comido mi torta de cumpleaños. // Mis tónicos, remedios, analgésicos / le han hecho tanto bien, como a mí daño". Pero en la tercera parte, el tono cambia. Dedicada a una niña, Rocío Ignacia Pérez Jiménez, que apenas vivió tres años, el poeta recuerda fotografías, escenas tristes, y, conmovedoramente, le canta una canción de cuna fúnebre: "Duérmete mi niña / que viene la vida / con su odio su pena / su llanto su envidia // (...) Pero no te apagues / recién encendida / luz de la mañana / recién florecida".

Nos reunimos en su casa. Si cambiara su gorra por un yelmo, bien podría pasar por un caballero, un poco frágil es cierto, de la Conquista. Su amabilidad, en todo caso, es la de un caballero.

-¿Por qué "Tristura" es una autoedición? ¿Acaso no hubo editorial interesada?
"En realidad, no lo presenté a ninguna editorial. Como digo en el prólogo, lo tuve por cuatro años hasta que llegó el momento en que saltó del cajón y me dijo «publícame hoy», y lo publiqué".

-Le pregunto, porque su primer libro, "Con lágrimas en los anteojos", no apareció en 1962 cuando casi estaba en imprenta, y el sobre Gabriela Mistral lo propuso hace veinte años y no fue publicado... Pareciera no tener mucha fortuna editorial...
"De lo que carezco es de «atarantamiento», como decía la Mistral. Y es porque creo que si un libro es necesario, va a aparecer. El libro sobre la Mistral efectivamente lo presenté en 1985. Fue aprobado, pero la situación económica del momento llevó a que no se hiciera. Pero si es un libro necesario, no importan esos veinte años, aparece ahora. Mire... [se levanta y toma su antología Poesía chilena del deporte y los juegos] en este libro más o menos reciente, que valoro porque trata de unir la cultura física con la intelectual, leo cuándo está fechado: «Combarbalá, 1972-Santiago, 2002». Pues, son otros treinta años escribiéndolo".

-Alguna vez escribió que se negaba "a separar poesía y vida". Si hay una suerte de autobiografía en sus poemas, habría que entender que a un hijo suyo lo echaron del liceo (al que le dedica una "reprimenda en tiempo de rock") y que ese u otro hijo, estuvo muy dedicado a la guitarra...
"Me interesa la vida que se hace poesía y la poesía que es vida. Claro que esto suele servir de excusa. Debo aclarar que el hecho de ser fiel a una circunstancia no salva al poema, sólo se salva si está bien escrito".


 
 
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