 |
|
 |
Página
3
Jimmy Scott |
|
 |
 |
Notas
de prensa (2/4)
"El barbero ", "Guerra a la tiranía",
"El despedazado", "El sotacura" y "El
clamor" eran algunas de esas publicaciones.
Eran días en que, por ejemplo, el Presidente Prieto aparecía
sospechosamente rebautizado como "Abraham Asnul".
Quizás la primera expresión de humor gráfico
serio y constante se haya dado en el periódico "El
correo literario", donde los dibujantes Antonio Smith y
Benito Basterrica tuvieron al Presidente Montt y a su ministro
Varas como objetivos permanentes de burla.
Tan incómodo estaba el gobierno con la pluma de Smith
que decidió "eliminarlo" académicamente
a través de una beca que el Ejecutivo le otorgó
para que se perfeccionara- ojalá por largo tiempo- en
Europa.
Bajo la presidencia de Pérez, "El charivari"
y "La linterna del diablo" forman parte de una nueva
generación de prensa satírica ahora más
institucionalizada y que se vincula abiertamente con las disputas
doctrinarias del momento, especialmente las cuestiones religiosas.
Tan dura es la burla a varios de los próceres de la iglesia
del momento que el obispo Mariano Casanueva incluso decide excomulgar
a los lectores, accionistas, redactores, impresores, repartidores,
vendedores y avisadores del periódico llamado "Poncio
Pilatos".
El medio, entonces, decidió reburlarse de la medida eclesiástica
al aparecer nuevamente en circulación con la consiga
"periódico muy católico, pero excomulgado".
Al Presidente Jorge Montt - adelantándose a su época-
se le critica en variadas caricaturas sus constantes viajes
por el interior del país.
Von Pilsener y la poderosa tinta de Topaze
El siglo XX se inicia con la aparición de "Zig-Zag",
en donde Pedro Subercaseaux pariría la célebre
"Aventuras de Von Pilsener".
Allí, un germano regordete llamado Federico aparecía
junto a perro mascota salchicha bautizado como "Dudelsackpfeifergeselle"
tomando nota de distintas situaciones.
A comienzos de los '30 apareció "Topaze" -nombre
tomado de una obra de teatro francesa- y el humor gráfico
político se vistió de largo.
Tomarles el pelo a todos por igual. No comprometerse con nadie,
menos con alguna tendencia política. No caer en la grosería
y no tocar la vida privada de las personas constituían
los pilares en los cuales la publicación - que aparecía
los días miércoles- cimentó una notable
circulación de cien mil ejemplares.
El avisaje principal de la revista eran los alimentos infantiles
Meyer. Costaba 40 centavos el ejemplar.
|
|
|
|