Nuevos paradigmas a comienzos del tercer milenio
Álvaro Fisher (editor) e Instituto de Ingenieros de Chile
Notas de prensa    (2/8)

Es cierto que desde Kuhn en adelante la noción de "paradigma" ha tenido tan buena fortuna que aparece cada vez que de ciencia o de comunidades científicas (o de lo que pretenda acercarse a alguna de aquéllas ) se habla. Así, nos encontramos con ella en las discusiones sostenidas lo mismo entre juristas que entre ufólogos. Ahora bien, no cabe duda de que es una noción muy atrayente y que permite, además, dar cierta unidad a la gran cantidad de asuntos que figuran en el actual panorama científico e intelectual.

En la introducción del libro Nuevos paradigmas a comienzos del tercer milenio, su editor se aventura a afirmar que "los nuevos paradigmas a comienzos del siglo XXI probablemente son aquellos que se pueden agrupar en torno a dos conceptos fundamentales para organizar el conocimiento científico contemporáneo: las ideas de evolución y de complejidad". Ambas están entre las posibles definiciones de vida que desecha Mosterín en su contribución al libro: el texto de su conferencia "¿Qué es la vida?".

-¿Le parece aventurado sostener que los actuales "paradigmas" del conocimiento científico se agrupan en torno a las ideas de evolución y de complejidad?
"Fuera del mundo abstracto e intemporal de la matemática, todo está sometido al cambio y la evolución. El Universo evoluciona, el sistema solar evoluciona, las bacterias evolucionan, la sociedad evoluciona, cada uno de nosotros evoluciona mientras vive. Pero los seres vivos evolucionan de un modo muy particular, por evolución darwinista, y en especial por selección natural. La selección natural es la fuerza que explica los aspectos funcionales y como de diseño que presentan los organismos. Hasta el siglo XIX había una cierta esquizofrenia en nuestra visión del mundo. Parecía como si el mundo de la vida fuese incompatible con el de la física y dependiese de misteriosas fuerzas vitales, almas, entelequias o intenciones divinas.

El gran triunfo del darwinismo ha consistido en restaurar la visión coherente del mundo y en explicar los fenómenos de la biología de un modo perfectamente compatible con el resto de la ciencia. La evolución biológica nos ha dotado de un cerebro capaz de comprender el proceso del que ha surgido".


 
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