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Parejas
(im) perfectas
Eugenia Weinstein |
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Notas
de prensa (1/3)
Revista del Sábado, 14 de octubre 2006
El amor según Eugenia Weinstein "Todos tenemos un
pedazo del corazón roto"
¿Es posible enamorarse sin perder la razón?
¿Cómo fomentar un apego estable sin sacrificar
la atracción erótica? ¿Queda algo que salvar
en nuestra relación amorosa? Éstas son algunas
de las preguntas que, en su libro Parejas (im)perfectas, Eugenia
Weinstein ayuda a responder. Tal como ella dice, "el amor
no basta para que una relación llegue a puerto".
En el living de su casa de La Reina, entre serigrafías
de Matta, Guayasamín y Roser Bru, Eugenia habla acerca
de su cuarto libro sobre el amor, una antología de sus
últimas 24 columnas publicadas en El Sábado. "Mira
qué lindo quedó", dice, mientras hojea un
ejemplar recién salido de la imprenta.
En las 159 páginas del libro lanzado hace dos días,
Eugenia contrapone los mitos que idealizan el amor y la forma
que, en la realidad, se vive. Pero no lo hace con una mirada
escéptica, sino, más bien, desde el conocimiento
de la naturaleza humana que le han dado sus propias experiencias
y los años dedicados a ejercer como psicoterapeuta. "Escribo
desde mi edad ('la edad no pasa en vano', enfatiza), desde
mis vivencias y las de los pacientes que he tenido. También
desde la teoría, la literatura, el cine. Estas cosas
me han aportado sabiduría sobre el ser humano y, sobre
todo, sentido común, el menos común de los sentidos",
sentencia.
No es extraño que la "Uca", como le llaman
sus cercanos, se alimente de sus propias experiencias para escribir
sus columnas: su vida ha sido intensa y nada fácil. "Ahora
estoy en un buen momento, pero me he caído mucho y he
sufrido mucho también, como todos los seres humanos",
cuenta con una sonrisa triste. Pero, por suerte para ella, recibió
una formación exigente que, dice, le ha permitido superar
los obstáculos. "Mis padres son judíos, pero
yo no recibí una formación judía tradicional.
Mi papá era un hombre bastante liberal, en el sentido
más amplio de la palabra. En mi casa siempre estuvieron
presentes el Holocausto, la Segunda Guerra Mundial, pero no
me pusieron en el Instituto Hebreo, estudié en el Santiago
College. Había que saber inglés, había
que desenvolverse en el mundo".
Tras el golpe de Estado, tuvo la oportunidad de probarse a sí
misma que era capaz de hacerlo. Mientras hacía un magíster
en Wisconsin, supo que no podría regresar a Chile. Se
trasladó entonces a México, donde vivió
exiliada hasta 1979. Ahí estudió y trabajó
como docente e investigadora en la Universidad Nacional de México
(UNAM), comenzó a militar en el Mapu y conoció
a algunas personas, quienes se convertirían en sus mejores
amigos: Adriana Delpiano, Juan Gabriel Valdés y José
Miguel Insulza. Tuvo dos hijos: Andrés Waissblut, cineasta,
director de Los Debutantes, y Javier, judío ortodoxo
y líder espiritual. Después de dos matrimonios,
y dos separaciones, vive con el siquiatra Jacobo Numhauser en
una comunidad de Castillo Velasco en La Reina. Trabaja como
psicoterapeuta y, en su tiempo libre, escribe.
Ella escribe sobre el amor porque su experiencia le ha revelado
que las personas sitúan allí sus anhelos más
profundos de felicidad y autorrealización, aunque los
enamorados lo complican.
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