Parejas (im) perfectas
Eugenia Weinstein
Notas de prensa    (2/3)

­¿Somos torpes para vivir las relaciones amorosas?
­Somos absolutamente imperfectos, de ahí el título del libro. Y en las relaciones amorosas somos más torpes. Estamos más preparados para enfrentar, por ejemplo, el mundo laboral, tenemos más conciencia de nuestros talentos y limitaciones. En el amor, estamos llenos de cuentos, entonces nuestras torpezas, dificultades y miserias provocan un mayor contraste.

­¿Está cambiando la forma en que vivimos nuestras relaciones íntimas?

­Nuestro país ha experimentado un desarrollo brutal en los últimos 20 años. Las calles cambian todos los días. Ni el celular te dura un año. La gente antes tenía la misma casa, la misma familia y el mismo trabajo durante treinta años. Ahora que todo es desechable, conseguir relaciones estables se ha vuelto tremendamente difícil y a la vez más necesario que nunca. Porque no hay fuentes alternativas de estabilidad e identidad.

­¿Cómo ve a las nuevas generaciones?
­Con más dificultad para comprometerse y más narcisistas de lo que éramos nosotros. Tienden a prolongar su adolescencia. Ven el estrés del adulto y no lo quieren. Por lo tanto, llegan a los 30, a los 40 ­excepto las mujeres, presionadas por el reloj biológico­ sin asumir responsabilidades importantes. En Santiago se ofrecen casi puros departamentos de un solo dormitorio: algo impensable hace algunos años. Sin embargo, lo que más les duele a las personas, jóvenes o no, es la soledad. Cuando les preguntas qué quieren, responden que una familia, en sus más diversas formas, no tiene por qué ser la típica. La gente se casa menos, pero eso no quiere decir que se necesite menos amor.

Eugenia se acomoda en su antigua silla de madera y continúa: "El anhelo de conexión se ve en el establecimiento de vínculos virtuales, un intento de relacionarse íntimamente. A través de internet se desinhiben y se dicen cosas que quizás no se dirían cara a cara. Pueden también buscar pareja. Porque si no, ¿dónde? Si ni para hacer las compras salimos de la casa".

En el libro, la sicóloga escribe: "Ninguno de nosotros escapa de tener, por lo menos, un pedazo del corazón roto. Por eso, cuanto antes hagamos las paces con la imperfección, más pronto encontraremos la paz". Sin embargo, explica que aceptar la imperfección no es tolerar cualquier cosa. Por este motivo, también invita a los lectores a reconocer cuándo están arruinando sus vidas en nombre del amor.


 
 
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