Periodismo en primera persona
Ximena Torres Cautivo
 
Notas de prensa    (2/5)

­¿Huiste de tu pueblo?
"Me marché con una compañía de cómicos. Pasaron por el pueblo y me fui con ellos. Claro que si hubieran sido lecheros me hubiera ido con los lecheros. La cuestión era irse. Y finalmente nos instalamos en una casa okupa de un pueblo cercano".
­¿Eran punkies tus amigos?
"Eran hippies. Estaban drogados todo el día y sólo comían hongos y sopas. Pero estaba con ellos, y al final terminé haciendo lo que hacen los hippies. ¿Y qué hacen los hippies? Pues viajan, y fue así como terminé en Turquía".

­¿Turquía?
"Todos los hippies iban a Turquía a comprar calcetines, alfombras, un montón de cosas que después vendían".
­¿Qué tal Turquía?
"En esos años era un país mucho más abierto que ahora. El partido del gobierno no era tan radical ni tan musulmán, y no más del cinco por ciento de las mujeres iba vestida con chila. El resto con tejanos. Por eso en Estambul tenías la sensación de estar frente a la puerta que unía a Europa con Asia. Una ciudad con McDonald's, pero también con mezquitas que te morías".

­Cuéntanos de Barcelona, la ciudad donde vives.
"Con Barcelona me pasa lo mismo que con Internet y con los hombres. Resultan imprescindibles, de la hostia, maravillosos, pero a veces no los acabas de entender y les pegarías un sopapo en la boca para que se callaran. La ciudad donde más vende Woody Allen es Barcelona. Nosotros todo el tiempo nos sentimos culpables de ser catalanes. Pero al mismo tiempo tenemos un orgullo insensato. Somos esquizofrénicos".

­Hagamos, entonces, un tour esquizofrénico e imaginario por Barcelona. ¿Por dónde partimos?
"Por Las Ramblas no, porque es muy caro. Además, te venden una sangría que es una mierda, pese a que nadie bebe sangría en Barcelona. Creo que lo primero es ir al Ayuntamiento, donde están enfrentados la casa del Gobierno Autónomo Catalán y el Ayuntamiento. Ahí comienza el tour. Luego, detrás de esa plaza hay un sitio muy feo, pero rodeado con piedras de una muralla romana. Ahí puedes beber cava catalana, que es como un champagne. Algo que sí es autóctono de Cataluña, a diferencia de la sangría".


 
 
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