Periodismo en primera persona
Ximena Torres Cautivo
 
Notas de prensa    (3/5)

­Sigamos.
"En casi toda Europa el barrio medieval se lo cargó alguna bomba o un incendio. En Barcelona, en cambio, no pasó nada y todo quedó ahí".
­¿Qué cosas son esquizofrénicamente imperdibles?
"No te puedes perder La Pedrera, esa casa tan extraña que hizo Gaudí, donde te puedes tomar una copa de cava en su azotea. La Pedrera y la Sagrada Familia, que no está terminada, resumen a los catalanes: eso de pensar que nuestro momento aún no ha llegado".

­A propósito de copas, entiendo que Bolaño ­el mejor escritor chileno no chileno­ tiene un bar en Barcelona.
"Se llama Salambu y es un bar muy chulo al que va todo el mundo. Está al lado del cine Verde y es muy oscuro y tiene unos asientos como bancos. Hace unas semanas quedamos de ir a cenar ahí con Vila Matas y su mujer, Paula. Al final compramos tres botellas de whisky y eso fue la cena. Al principio también iba a estar el escritor Javier Cercas, pero se abrió y nos quedamos los tres. Ya tarde llamamos a otro escritor catalán para que se sumara y, cuando llegó, los tres rodábamos por el suelo".

­¿De dónde sale la idea de vivir como musulmana en Barcelona?
"Fue en una noche de borrachera con Alex Martínez Roch, el jefe de "El País Semanal". Fuimos a tomar unas copas. Y, tras hablar de ese periodismo en el que eres el protagonista, y luego de frases del tipo que no te atreves, que sí me atrevo, decidí que buscaría pensión, trabajo y que me vestiría como musulmana sin serlo".
­Fuerte.
"Duró quince días y comenzó cuando en una revista puse un aviso que decía: 'Chica extranjera se ofrece para trabajar. Económica. Firmaba Malika y puse el número de un celular. Me llamaron trece personas. De ellas, al menos doce me preguntaron que de dónde era. Y, como les decía que era turca, decían cosas como hostia, hubiera preferido una filipina que son más sumisas, u hostia, hubieras sido una cubana que son más cachondas. Con diferentes subterfugios todos me pedían que me acostara con ellos. Por ejemplo, uno me dijo tienes que limpiar mi negocio, pero quiero que seas liberal. ¿Cómo liberal?, pregunté. Liberal, respondió. Si querías una puta tenías que buscarla en la sección putas, le dije. ¡Estos moros son todos iguales. Las putas, en cambio, son tan buena gente!, respondió él".


 
 
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