Prólogo (2/3)
Ésta es una situación preocupante, porque, como
deja entrever la obra, se traduce en una pobreza más
alta para cada nivel de desarrollo alcanzado, por una parte,
y, por otra, en una posibilidad de mayores conflictos sociales
y en la adopción de políticas que terminan afectando
negativamente el crecimiento de los países y, por esta
misma vía, la lucha contra la pobreza.
La investigación académica es rica
en proveer evidencia de que esta última circunstancia
es habitual, generando así un círculo de desigualdad
y pobreza de la que no es fácil salir.
Lamentablemente, reducir la desigualdad es una tarea llena
de dificultades. La evidencia internacional sugiere que es
una tarea que tiene más oportunidades de fracaso que
de éxito. Pero ésos son los fríos números.
Lo que José Zabala nos quiere transmitir es que esa
realidad no puede dejarnos indiferentes, y de ahí su
invitación a trabajar por un Chile con más oportunidades.
Nos recuerda las enseñanzas de S. S. Juan Pablo II
y cómo su visita a Chile renovó los compromisos
con la superación de la pobreza, no sólo de
empresarios sino de amplios grupos de la sociedad.
Un país cuyos diversos actores políticos, sociales
y económicos muestran una sensibilidad real frente
a la pobreza y la falta de oportunidades, es un país
que tiene mayores posibilidades de avanzar en solucionarlas.
Un país más sensible a este problema es, también,
menos susceptible al conflicto social y al deslizamiento en
políticas que ahogan la creación de riqueza.
El compromiso de los hombres de empresa -como lo avala la
trayectoria del autor-, es especialmente necesario. Ellos,
según lo muestran estas páginas, participan
activamente mediante diversas iniciativas, muchas veces anónimas,
en la lucha nacional contra la pobreza.
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