Poderes fácticos
Carlos Tromben
 

Notas de prensa    (2/2)

Ya atrapados por la intriga, vemos que los personajes son demasiados (o dan esa impresión) y que el narrador se engolosina con una interpretación verosímil pero trillada de las iniquidades cometidas por sodomitas paranazis en cierta Villa Munich, suerte de hormiguero perverso enclavado en el sur chileno. A pesar del evidente vínculo con nuestra historia, el retrato de época suena intercambiable, más descriptivo que vivido desde la interioridad de los protagonistas.

Curiosamente, "Poderes fácticos" pierde su prometedor matiz de novela "negra", y con ello gran parte de su interés, cuando el audaz Ortega cae en las redes de tan espeluznante secta. La narración adquiere entonces un sabor a thriller místico-político y asoman esas "gotas de grasa" cuya inexistencia celebra la contraportada, sin que el tono documental con que se consigna el destino ulterior de cada personaje (y menos aun el texto de cierre en cursivas) logre devolverle al relato su inicial fuerza expresiva.

Con todo, estamos frente a una novela legible y de razonable suspenso, que además exhibe el mérito intelectual de no atribuir el origen de la maldad a algún cerebro de mal corazón, sino a esas fuerzas sin rostro que deciden el rumbo de los países. Se trata aquí de "un país que se está hundiendo y no lo sabe", y es que, en el fondo, nadie sabe realmente nada. A esa indefensión esencial de los individuos como tales ("los perdedores, que son casi todos") apuesta -con asperezas en la factura, pero también con saludable ironía- la poética de Carlos Tromben.

Vicente Montañés


 
 
 
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