Prólogo
Cuando era joven vivía en el pequeño pueblo
de Chaumont en el norte del estado de Nueva York, a orillas
del lago Ontario.
Alejado de grandes ciudades, estaba acostumbrado a inviernos
largos, a mucha nieve y temporales violentos. Soñé
con aventuras como cualquier otro niño y esos sueños
nunca me abandonaron.
Estudié administración hotelera en la Universidad
de Cornell y más tarde trabajé para la empresa
hotelera Hilton. Tenía un buen futuro dentro de esta
organización, pero seguía soñando con
hacer algo distinto, lejos de la ciudad y de las grandes empresas.
Un día de Acción de Gracias recibí una
llamada de Bob Purcell, un hombre al que yo admiraba mucho
pero que conocía poco; solamente lo había frecuentado
en algunas reuniones familiares. Me contó que estaba
haciendo una inversión en un centro de esquí
en Chile y quería saber si me interesaba hacerme cargo
del hotel que formaba parte integral del complejo. Yo le contesté
que me parecía interesante y le pedí que me
mantuviera informado. Volví aturdido a la mesa, con
mi cabeza llena de nuevos sueños, y mi vida nunca volvió
a ser la misma desde entonces.
Me enamoré de Portillo la primera vez que estuve ahí
y prácticamente mi vida entera ha transcurrido entre
esas montañas.
Aprendí a esquiar en Portillo, aprendí a escalar,
aprendí sobre avalanchas y terremotos, aprendí
algunas cosas sobre política y mucho acerca de la vida.
Con la ayuda de grandes personas he estado a cargo de los
rumbos que ha tomado Portillo, de su destino, por años.
Hace poco entregué la gerencia del hotel a mi hijo
Miguel y he observado con placer cómo él continúa
buscando nuevas ideas para mantener Portillo tal como creemos
que a nuestros huéspedes más les gusta.
Lo mejor de la vida son los amigos que forman parte de ella.
He tenido grandes amigos a través de los años
y ellos son mi historia de Portillo. Cada persona tiene su
propia historia. Nadie puede escribir una sola y única
historia de Portillo, porque ésta se compone de la
experiencia individual de muchos. Algunos se enamoraron en
Portillo; otros se casaron aquí; hijos se concibieron;
familias vienen desde hace generaciones; hay quienes han trabajado
acá todas sus vidas, gente que nació y gente
que murió en Portillo. Es todo parte del mosaico de
la vida.
Las fotos en este libro van a significar algo diferente para
cada persona que lo tome en sus manos. Portillo es la historia
de lo que cada uno vivió, y cada cual va a contar su
propia historia a su manera. Este libro los ayudará
a recordar lo que vieron, lo que experimentaron y traerá
a sus memorias la vida de otros tiempos. Habría sido
maravilloso, pero por supuesto imposible, incluir las fotos
y relatos de todos los que tienen una historia aquí.
Hemos incorporado las que creemos que mejor cuentan nuestra
historia y mejor expresan el espíritu de Portillo.
Pido disculpas a todos los amigos, empleados y pasajeros,
quienes han hecho de Portillo una parte de sus vidas, trabajando
acá o volviendo año tras año, y que no
aparecen en estas páginas. La alegría de hacer
este libro se ve opacada por la desilusión de no poderlos
incluir a todos. Créanme, están presentes de
todos modos. ,Deseo profundamente que Portillo continúe
siendo lo que es por muchos años más. Que la
nieve sea siempre profunda y fría, que el sol siempre
brille, que la luz siempre sea mágica, que siempre
se escuche la risa de los niños. Porque esto es, para
mí, el espíritu de Portillo. El espíritu
de los Andes.
Henry Purcell
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