Portillo. El espíritu de los Andes
Henry Purcell
 

Prólogo   

Cuando era joven vivía en el pequeño pueblo de Chaumont en el norte del estado de Nueva York, a orillas del lago Ontario.

Alejado de grandes ciudades, estaba acostumbrado a inviernos largos, a mucha nieve y temporales violentos. Soñé con aventuras como cualquier otro niño y esos sueños nunca me abandonaron.

Estudié administración hotelera en la Universidad de Cornell y más tarde trabajé para la empresa hotelera Hilton. Tenía un buen futuro dentro de esta organización, pero seguía soñando con hacer algo distinto, lejos de la ciudad y de las grandes empresas.

Un día de Acción de Gracias recibí una llamada de Bob Purcell, un hombre al que yo admiraba mucho pero que conocía poco; solamente lo había frecuentado en algunas reuniones familiares. Me contó que estaba haciendo una inversión en un centro de esquí en Chile y quería saber si me interesaba hacerme cargo del hotel que formaba parte integral del complejo. Yo le contesté que me parecía interesante y le pedí que me mantuviera informado. Volví aturdido a la mesa, con mi cabeza llena de nuevos sueños, y mi vida nunca volvió a ser la misma desde entonces.

Me enamoré de Portillo la primera vez que estuve ahí y prácticamente mi vida entera ha transcurrido entre esas montañas.

Aprendí a esquiar en Portillo, aprendí a escalar, aprendí sobre avalanchas y terremotos, aprendí algunas cosas sobre política y mucho acerca de la vida. Con la ayuda de grandes personas he estado a cargo de los rumbos que ha tomado Portillo, de su destino, por años. Hace poco entregué la gerencia del hotel a mi hijo Miguel y he observado con placer cómo él continúa buscando nuevas ideas para mantener Portillo tal como creemos que a nuestros huéspedes más les gusta.
Lo mejor de la vida son los amigos que forman parte de ella. He tenido grandes amigos a través de los años y ellos son mi historia de Portillo. Cada persona tiene su propia historia. Nadie puede escribir una sola y única historia de Portillo, porque ésta se compone de la experiencia individual de muchos. Algunos se enamoraron en Portillo; otros se casaron aquí; hijos se concibieron; familias vienen desde hace generaciones; hay quienes han trabajado acá todas sus vidas, gente que nació y gente que murió en Portillo. Es todo parte del mosaico de la vida.

Las fotos en este libro van a significar algo diferente para cada persona que lo tome en sus manos. Portillo es la historia de lo que cada uno vivió, y cada cual va a contar su propia historia a su manera. Este libro los ayudará a recordar lo que vieron, lo que experimentaron y traerá a sus memorias la vida de otros tiempos. Habría sido maravilloso, pero por supuesto imposible, incluir las fotos y relatos de todos los que tienen una historia aquí.

Hemos incorporado las que creemos que mejor cuentan nuestra historia y mejor expresan el espíritu de Portillo. Pido disculpas a todos los amigos, empleados y pasajeros, quienes han hecho de Portillo una parte de sus vidas, trabajando acá o volviendo año tras año, y que no aparecen en estas páginas. La alegría de hacer este libro se ve opacada por la desilusión de no poderlos incluir a todos. Créanme, están presentes de todos modos. ,Deseo profundamente que Portillo continúe siendo lo que es por muchos años más. Que la nieve sea siempre profunda y fría, que el sol siempre brille, que la luz siempre sea mágica, que siempre se escuche la risa de los niños. Porque esto es, para mí, el espíritu de Portillo. El espíritu de los Andes.

Henry Purcell

   
 
 
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