Prólogo
Mucha gente ha seguido semana a semana, en la revista de El
Sábado de El Mercurio, las reflexiones
del padre Felipe Berríos, S.J. Viendo el interés
que ellas han suscitado, uno se alegra que esas reflexiones
sean recopiladas en el presente volumen.
De un modo resumido, basándose en hechos cotidianos,
cada capítulo analiza situaciones profundamente actuales.
Por eso uno se explica el por qué los libros precedentes
del autor han tenido tanto éxito editorial. Ellos reflejan
nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas, nuestros problemas,
alegrías y dolores. Con un lenguaje profundo, sencillo
e intensamente humano, los jóvenes y quienes somos mayores
comprendemos que en estas pequeñas parábolas algo
de nuestra vida está en juego.
Quienes han estudiado seriamente los Evangelios nos enseñan
que lo más propio del estilo fascinante de Jesús
fue precisamente usar las parábolas para acercarse al
misterio. El Maestro fue explicando las maravillas del Reino
de Dios recordando hechos vividos por él y por sus auditores:
la fuerza de la levadura, la moneda perdida, el amor del pastor
por sus ovejas, el lento crecer de las semillas, etc. Él
sólo hablaba en parábolas permitiéndoles
a los que lo oían acercarse a la enseñanza desde
su propia orilla, con sus respectivos niveles de intelección,
con sus experiencias y entendiendo que la doctrina más
que una teoría abstracta era un jirón de vida.
Muchos de esos ejemplos usados por Jesús se alejaron
de nosotros y ya no son vivencia cotidiana de nuestra vida.
Pocos conocen hoy la levadura y nunca hemos visto directamente
a un pastor cuidando sus rebaños. Por ese motivo es tan
interesante que estas reflexiones nos presenten el evangelio
en referencia a lo que hoy estamos viviendo: la aventura espacial,
los conocimientos científicos, el hormigón armado
o los objetos cotidianos como las mochilas y los pañales.
Lo más complejo se hace inteligible, cercano e interpelante.
Es genial llegar a la inteligencia y al corazón por el
camino de la experiencia.
Este no es un libro para ser leído de corrido. De reflexión
en reflexión, de día en día podemos ir
acercándonos al fondo del mensaje, permitiendo que ese
mensaje golpee a nuestra puerta. Esperamos que este libro haga
mucho bien.
Fernando Montes Matte, S.J.
31 de mayo de 2004
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