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Puro
cuento
Varios autores |
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Prólogo (2/3)
Tienen algún cuento favorito o confiesan
que, después de escuchar varias emisiones del programa,
se han decidido a escribir sus cuentos propios. Un taxista me
contó cómo de auditor se convirtió en escritor.
Al aparecer publicados se sienten orgullosos y agradecen enormemente
la oportunidad.Temáticamente, abundan los cuentos de
viajes urbanos, ya sea micros o metros, en sus variantes delictuales
o amorosas. Relatan un asalto que vieron o sufrieron o cuentan
el encuentro amoroso que pudo ser. En el metro de Santiago el
amor parece florecer por todas partes. Hay retratos de familia
y recuerdos de niñez que permiten formarse una idea preciosa
de un Chile que se nos va en lo borrosa de la memoria.
La historia de nuestro país es visitada desde todos los
bandos, de manera directa y limpia. Hay muchos cuentos de niños
y también cuentos de mascotas. La imagen del vagabundo
se reitera como una preocupación permanente de un país
que se sabe aún insuficientemente solidario. Lo que ha
primado en estos cuentos ha sido el enorme afecto de los escritores,
de sus personajes, entre ellos y con su tierra. Incluso en algunos
de los cuentos mal intencionados con algún personaje
del trabajo o la oficina, el humor atenúa la bilis y
el rencor.
Cada emisión del programa me hacía sentir portador
de muchas voces anónimas, de escritores de vocación
y de ocasión, de todos los chilenos que nunca habían
escrito su historia, su cuento y que ahora salían en
estampida. El micrófono me transformaba en múltiples
personajes, los habitantes del Chile cotidiano, del tiempo real,
del día a día que no tiene retrato literario.
Obligado por la lectura a multiplicar mi voz en innumerables
personas, pasaba desde Lebu hasta Iquique, contaba pichangas
de barrio, amores de micro, asaltos en la vía pública,
recuerdos de un abuelo digno del realismo mágico, el
nacimiento de un bebé, la muerte súbita de una
madre.
Leyendo pude sentir ternura, nostalgia, rabia, ausencia, amor
a gritos, sobre todo amor, por la tierra, por la gente, por
los amigos, por este país que se volvía puro cuento.
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