Saber de ellas. Entre lo público y lo privado
Margarita María Errázuriz (editora)
 
Prólogo    

El ser mujer nos ha permitido gozar de un mundo interno lleno de
riquezas, de miradas y de reflexiones que ayudan a comprender el
valor del ser humano y de la vida. Al ser mujer nos hemos dado permiso para vibrar, reír, llorar y amar, expresando la vida y amándola con la riqueza que aportan esas emociones. Como mujeres nos relacionamos con los demás con una inmensa capacidad de ponernos en el lugar del otro. Estos sentimientos, con toda su intensidad, tienen en el mundo privado su ámbito natural de expresión. Traspasar ese límite y desplegarlos en el campo de lo público es una aventura nueva, a veces dura y difícil con la cual estoy comprometida.

Estoy convencida de que soy Presidenta de la República porque he
podido reflejar mi ser mujer y las dimensiones de lo femenino en mi desempeño. No se tiene en este ámbito la misma libertad de expresión que en lo privado. Es una tarea compleja expresar esa condición nuestra de manera que los demás puedan entenderla, acogerla y valorarla. Todo se confabula para que ésta siga encapsulada. Pareciera que existe cierto temor a sacarla de su encierro por las consecuencias que pudiera traer consigo; quizás porque no estamos preparados para profundizar en el potencial humano que conlleva la expresión de la femineidad. Y es posible que tengan razón quienes temen esta irrupción de lo femenino en la vida pública, por el profundo cambio cultural que implica
.
Cuesta empezar a romper esas barreras y muchas veces no queda más
que jugar con lo masculino dentro de cada mujer. Sentada donde estoy,
sin duda he tenido que hacerlo. A veces quedarse ahí, relacionarse con
los demás con esos códigos que han sido la tónica del mundo patriarcal
resuelve problemas. Sin embargo, estoy cierta de que los chilenos y chilenas al elegirme Presidenta intuyeron que a la hora de tomar decisiones voy a lograr una integración entre estos dos modos; que no voy a ceder a la hora de tomar decisiones trasluciendo también desde ahí mi lado femenino. El país necesita esa humanidad que rescatan las mujeres. A mi juicio, tanto los hombres como las mujeres no queremos seguir viviendo un día a día que se proyecta con inercia y que repite hasta el cansancio utinas vacías de significado que no sabemos por qué parecen necesarias, ni tampoco cómo cambiarlas.

Todos vislumbramos que puede haber otra manera de vivir, acogedora
y que busca, respeta y tiene empatía con el otro; que hace que nuestras
relaciones sean distintas, más solidarias, más generosas. Pienso que
el país tiene puesta esa esperanza en mí. No quiero defraudarlos, pero
para ello necesito que todos nos pongamos en movimiento, que exista
una plataforma que permita que no sólo yo, sino todas y todos, mujeres
y hombres, podamos estar en la misma sintonía mostrando, expresando, prodigando nuestra humanidad.

Por todo lo anterior, he querido apoyar esta publicación de
ComunidadMujer. Muchas más reflexiones como las que se hacen en
este libro son necesarias. En éste se expresa la complejidad de lo femenino en el mundo de hoy, las distintas formas de entender nuestra naturaleza, la dificultad de ser mujer en un mundo donde domina la cultura masculina, las tareas pendientes que tenemos las mujeres.
Invito a todos a leer estos textos y a partir de ellos seguir reflexionando
y buscando cómo hombres y mujeres podemos avanzar en la verdadera
expresión de nuestra naturaleza, porque finalmente eso es lo que
quisiéramos en la vida, y no dudo que cuando lo logremos, ofreceremos
a nuestros hijos un mundo que los hará mucho más felices.


MICHELLE BACHELET
PRESIDENTA DE CHILE
Julio, 2006

   
 
 
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