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La travesía del Totorore
Gerry Clark |
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Prólogo (1/2)
Gerry Clark debe haber sido un hombre muy sorprendente. Increíblemente valiente y aventurero, navegó su yate Totorore, de diez metros de eslora, a través de algunas de las aguas más implacables y peligrosas del mundo. Manifestó un interés casi obsesivo por las aves marinas, luchando por desembarcar en numerosas y remotas islas
antárticas y subantárticas, a fin de identificar y efectuar un catastro de la vasta cantidad de vida silvestre existente en ese momento.
Las feroces tormentas no eran más que un procedimiento rutinario para él –el Totorore fue arrollado muchas veces por poderosas olas, desarbolando en varias ocasiones. Pero de alguna manera sobrevivió, alcanzando refugio. Gerry Clark ya era un hombre maduro de 56 años de edad cuando en 1983 leva anclas a bordo del Totorore para circunnavegar la Antártica –increíble tarea en una nave tan pequeña–. Tres años y medio más tarde, luego de muchas aventuras, navegó de regreso a su base en la ensenada Kerikeri, en la hermosa Bay of Islands en Nueva Zelandia. Había dado pruebas de su coraje y habilidades, más allá de toda duda, así como de su impresionante determinación, habiendo acumulado una enorme cantidad de información acerca de las aves y mamíferos de la Antártica.
Pero incluso Gerry Clark no pudo enfrentarse a los tempestuosos mares australes eternamente. En junio de 1999, a los 72 años de edad, acompañado de su amigo Roger Sale, su gallarda nave Totorore naufragó, perdiéndose en la isla Antípodas. Gerry Clark deja tras de sí la imagen de un hombre notable que, si bien en ocasiones sintió
temor, jamás se rindió en su valentía, probándose a sí mismo como un marino magistral en los peores océanos del mundo.
Esta nueva edición de su libro La travesía del Totorore es un relato emocionante acerca de una increíble aventura y de un hombre verdaderamente excepcional.
Sir Edmund Hillary
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