Treinta y uno
Claudia Aldana
 
Prólogo   (2/2)

E-mails, llamados, hasta rosas le llegaban a Claudia. La chica
insegura y tímida del café fue quedando definitivamente atrás…
La empezaron a invitar a la televisión, a hacer publicidad, a ser
panelista, a hablar por la radio. Y ella, a pesar del ruido ambiente,
seguía tecleando, semana a semana, su columna, entregando un
pedazo de ella y sus aventuras y desventuras en cada entrega.
La consagración total vino cuando le pidieron que escribiera su
primera novela.

Happy hour se llamó, fue un gran suceso de venta, y la llevó a un nuevo nivel. Con todo esto, era obvio para mí y para Pilar Segovia —editora de Revista Ya y también mentora de “31”— que la recopilación de todas sus columnas era una deuda pendiente, con ella y con sus seguidoras y seguidores.

Hoy se hace realidad. Y la historia sigue su curso natural.
Claudia Aldana ya es una periodista grande. Cuando camina por
los pasillos de nuestras oficinas, no puedo evitar sentirme orgullosa.
Su look es más producido y más elegante, pero sigue siendo
ese tipo de persona a la que con sólo mirarla se sabe su estado
de ánimo. Entre segura y tímida, entre ingenua e irónica, es una
pluma única. Definitivamente, hay Consuelo-Claudia para rato.

Paula Escobar
Editora de Revistas
El Mercurio


 
 
 
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